Localización Patrimonio Valle del Cabriel
Historia
Gastronomía
Hoz del Júcar
Pueblos y Gentes
Fiestas

LOCALIZACIÓN

La Manchuela, se encuentra situada al este de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, y comprende buena parte del norte de la provincia de Albacete, y el sur de la de Cuenca. Toda esta comarca está enmarcada al Norte por la Serranía conquense, al Sur por los llanos de La Mancha de Montearagón, al Oeste por La Mancha central, y finalmente al Este por la parte castellana de la provincia de Valencia, límite que se encarga de ir marcando el río Cabriel. Surcada por los ríos Júcar y Cabriel,

La Manchuela es una comarca llena de contrastes que seduce al viajero por su riqueza paisajística y cultural. Sus señas de identidad proceden de un pasado remoto que ha dejado sus huellas a través de las civilizaciones (iberos, romanos, árabes ...) y los siglos: iglesias, castillos, murallas, blasones ... 

Pero La Manchuela no es sólo la historia de sus veinticinco pueblos. A menudo la llanura se hace valle, el trigal monte, la viña río y la naturaleza se muestra recóndita y cargada de sorpresas. Un inmenso pinar, un puente romano, una gruta subterránea, un mirador, una fuente centenaria, un desfiladero caprichoso o una cueva excavada en la roca. 

Toda esta tierra se encuentra regada por los ríos Júcar y Cabriel, dos de los más verdes ríos de toda España cuyas aguas acaban volcadas al Mar Mediterráneo.

Son multitud de cañadas, arroyos y riachuelos los que surcan estas tierras, lo que confieren a toda la comarca un carácter más fresco y verde respecto a otras zonas manchegas más áridas.


HISTORIA

Se trata de un lugar de antiquísimo poblamiento como así lo demuestran los innumerables yacimientos de diferentes culturas localizados por esta zona. Los íberos fueron los primeros habitantes de estas tierras como demuestran importantes yacimientos que hoy en día podemos contemplar en diferentes museos nacionales (el tesoro de Abengibre, compuesto por varios platos de plata se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, o el caballo enjaezado de Casas de Juan Núñez en el Museo Arqueológico de Albacete).

De la época romana aún se encuentran un mayor número de yacimientos ya que no hay rincón de toda esta comarca estudiada que no posea restos (mosaicos y un puente romano en Tarazona, termas en Fuentealbilla, restos de cerámica y vidrio en Madrigueras, etc.) incluso alguna de las localidades se corresponden con ciudades romanas como Iniesta que era la antigua Egelasta, o las importantísimas ruinas de Valeria, no muy lejos de aquí se encuentran Saltigi, Libisosa, o Segóbriga. Todo este terreno se encontraba atravesado por infinidad de rutas comerciales romanas.

De la época visigoda apenas quedan restos (Alarcón, Valeria), sin embargo podemos decir que con la invasión de los árabes en el año 711, toda esta zona llega a uno de sus períodos de máximo explendor cultural, así se establecieron importantísimos nucleos de población como Alcalá del Júcar, Jorquera, Almodovar del Pinar, La Roda, Ves, Alarcón, Campillo de Altobuey, etc.)

Toda la comarca quedó reconquistada por las tropas cristianas tras la caída de Cuenca en el año 1177, así ese mismo año se reconquistó Alarcón a la que se dotó del mismo fuero que Cuenca.   Durante el siglo XII, y parte del XIII se completo la reconquista bajo el reinado de Alfonso VIII, siendo repoblados todos estos pueblos por vascos, aragoneses y navarros.

En el siglo XIV se crea el Marquesado de Villena (el más antiguo de Castilla) al que pertenecerán todos estos pueblos, este título permance en la famila Aragón hasta la muerte del último descendiente de esta familia Don Enrique, el Nigromántico; momento en que pasa el título a Don Juan Pacheco, (uno de los personajes más intrigantes y soberbios que ha dado la historia) que llega a establecer un reino casi independiente para sí y sus descendientes. Será con los Reyes Católicos  cuando se comience a recuperar a estas localidades para la corona, proceso que no acabará hasta el siglo XIX con la desaparición de los Señoríos.

Es en el período que abarca los siglos XVI-XVIII, cuando estos pueblos comienzan a obtener el título de villas y con la independencia lograda se alcanza un auge económico que produce la proliferación de la mayoría de los monumentos que hoy en día podemos contemplar.

Los últimos episodios que  se viven en estas tierras hasta le fecha de hoy son referentes a diversas batallas durante las Guerras Carlistas, y la Invasión Napoleónica en el siglo XIX, así como el hecho de que durante la Guerra Civil varias de estas localidades fueron sede de las Brigadas Internacionales ( Tarazona de la Mancha, Madrigueras, etc.).

Tierras de gran riqueza paisajística y monumental, los pueblos de la zona siguen correspondiéndose en la mayoría de los casos a la fisonomía típica de población manchega, es decir, conjuntos de casas blancas agrupadas en torno a la plaza y a la iglesia del pueblo, cuya torre asoma por encima de los tejados divisándose desde varios kilómetros de distancia. Es así el símbolo de estos pueblos que de esta forma y desde la distancia se nos anticipa la localidad a la que nos estamos aproximando.

La vivienda tradicional es de tapial (barro prensado) y se componía alrededor de un patio central al que daban todas las dependencias de la casa, y el acceso a las dependencias de los animales. en la primera planta estaba situada el almacén, llamado por estos pueblos cámara en donde se guardaban los productos y aperos del campo. Hoy en día con la evolución de los tiempos y las nuevas necesidades la mayoría de este tipo de vivienda ha ido desaparaciendo siendo sustituidas por nuevas casas construidas con materiales actuales (ladrillo, vidrio, y cemento) si bien en muchos casos se ha respetado la apariencia tradicional.


PUEBLOS Y GENTES
Las gentes de estos pueblos son tranquilos, acostumbrados a llevar bastante vida social por lo que tienen un carácter abierto y alegre, carácter que inunda todas las festividades que se celebran durante el año, en especial los días de las fiestas patronales, fiestas que en esta comarca llaman feria, ya que tradicionalemente estos días festivos se celebraban junto a ferias agrícolas.

La base económica de todos estos pueblos sigue siendo hoy en día el sector primario, es decir la agricultura y la ganadería. En la agricultura coexisten tanto el cultivo de secano (cereal, vid, girasol, etc.) junto con el regadío en el que se cultiva todo tipo de producto hortícola como el tomate, la cebolla, la patata, el maiz, etc. Así mismo con el tiempo se han ido introduciendo otro tipo de cultivos como el champiñon, siendo hoy en día la zona más importante de España de este cultivo, junto con el azafrán del que es la zona de mayor producción de todo el territorio nacional. En ganadería son sin lugar a dudas tanto el porcino como el ovino los dos más importantes.

 

 


PATRIMONIO
 
Es muy numeroso el patrimonio monumental y arquitectónico a resaltar en toda esta zona, ya que han sido muchos los siglos de historia vividas por todos estos pueblos. 

Muchos de ellos tienen importantes restos de época romana (Iniesta, Las Valeras) otros conservan un importante patrimonio árabe con las murallas almohades de Jorquera, y sobre todo monumentos medievales como Alarcón, La Roda, Alcalá del Júcar, Ves,etc.

Muchas de estas localidades conservan un importantísimo patrimonio tanto civil (casonas de los siglos XVI-XVIII) como religioso (iglesias, conventos santuarios) este rico patrimonio lo podemos contemplar en Sisante, Campillo de Altobuey, Tarazona de la Mancha, La Roda, Villanueva de La Jara, Iniesta, Jorquera, Alarcón, etc. Muchas también poseen bellísimas iglesias góticas (Jorquera, La Gineta, Mahora, Villanueva de la Jara, etc.) o renacentistas (Tarazona, Campillo, La Roda, Almodovar del Pinar, Alarcón,  Motilla, Casas Ibáñez ) incluso algunas ya con retazos barrocos (Madrigueras, Fuentealbilla, Alborea, camarín de la iglesia de Villanueva de la Jara, etc.). Varias son las plazas mayores de gran belleza (Iniesta, Villanueva de la Jara, Alarcón y sobre todo la de Tarazona de la Mancha). Muchos son también los castillos que salpican toda la zona (Alarcón, Carcelén, Villa de Ves, Jorquera o Alcalá del Júcar).  

Es por lo tanto una zona en la que rara es la localidad en la que no merece la pena pararse para admirar algunos de sus encantos monumentales que en muchos casos se ven realzados por el entorno natural en el que se encuentran, este es el caso de Alcalá del Júcar, Jorquera y Alarcón, pueblos situados en roquedales rodeados por el río Júcar que hace de foso natural alrededor de sus murallas y castillos.

Otros pueblos que se encuentran en bellos parajes naturales son Villalgordo del Júcar, Valdeganga o La Recueja.

En total son muchas las localidades cuyo patrimonio monumental es de tal magnitud que han obtenido por ello la calificación de Conjunto Histórico Artístico, como son los casos de Alarcón, La Roda, Villanueva de la Jara, Alcalá del Júcar, Valeria y Tarazona de la Mancha.

GASTRONOMIA
Como en la mayoría de localidades españolas, la gastronomía de toda la zona es muy carácterística y está muy relacionada con lo que ha sido la forma de vida tradicional durante muchos años de los habitantes de estos pueblos.

Quizás el producto más autóctono de toda la comarca sea el gazpacho manchego que poco tiene que ver con el andaluz ya que se trata de un guiso compuesto por conejo o pollo, setas, laurel y la torta especial para el gazpacho.Otros de los platos tradicionales de esta tierra tiene que ver con la matanza del cerdo, como el ajo de mataero, sin desmerecer las longanizas, salchichón, y morcillas que junto el jamón que se obtienen de este animal doméstico y con el cordero componen la base de los guisos típicos manchegos. Para los días crudos de invierno, no se puede olvidar otro de los platos más característicos como el ajo de nieve, también llamado ajo blanco, o atascaburras, que se compone principalmente de patata machacada con trozos de bacalao, nueces y aceite de oliva.Tampoco hay que desmerecer otros de los platos más típicos de estos pueblos como el morteruelo, los zarajos, migas, gachas,o el moje.  

Los dulces tradicionales son muy ricos y variados como son toda una serie de mantecados, fritillas, torrijas, suspiros, rolletes, bizcochos de canela, el pan de calatrava o los afamados miguelitos de La Roda.

Sin embargo si hay algunos productos de toda esta zona que tienen fama a nivel nacional e internacional, son sin lugar a dudas el vino y el queso.

FIESTAS
 
Muchas son las fiestas a resaltar en toda esta zona, fiestas de gran animación, colorido, y muy disfrutadas por la gente. Todas ellas tienen un origen religioso si bien este sentimiento religioso es vivido con un carácter alegre en casi todas las fiestas.

Son fiestas muy importantes en estos pueblos, así tenemos importantes expresiones festivas en romerías como la de la Virgen de los Remedios entre Fuensanta y La Roda, la de la Virgen de la Cabeza en Casas Ibañez, la de las antorchas en Carcelén o la de la Virgen de la Consolación en Iniesta. Con un carácter especial es celebrado en toda la comarca la festividad de San Isidro el 15 de mayo. Muy importante son las fiestas de moros y cristianos en Valverde del Júcar y en Jorquera. Carnavales en Tarazona de la Mancha. Fiestas patronales con mucha algarabía en Quintanar del Rey, Motilla del Palancar, La Roda, Villamalea, Casas Ibáñez, y sobre todo en Tarazona de la Mancha cuyas fiestas están declaradas de interés turístico.

Otras fiestas con importante tradición son las de Semana Santa celebrada en todos los pueblos con procesiones, los Mayos que se cantan el 30 de abril y los primeros días de mayo, las danzas y desfiles del Corpus en diversas festividades y otras danzas religiosas de origen guerrero, bailadas con palos.

 
En La Mancha, el paisaje predominante es la llanura ondulante cubierta de cultivos y pinares. Unidad paisajística por su particular topografía, climatología e hidrografía que junto con las connotaciones culturales concede personalidad propia a esta tierra. Sin embargo los dos ríos que caracterizan esta comarca (Júcar y Cabriel) han labrado con el paso de los siglos un entorno natural de impresionante belleza, dando lugar a una variante climática algo más húmeda.

El Júcar ha formado un foso espectacular de abrupto relieve llamado la Hoz del Júcar en la que los pueblos se han adaptado a la orgrafía colocándose sobre los estratos (Jorquera), bajo ellos (La Recueja, Cubas) o encaramándose a ellos (Alcalá del Júcar y la pequeña Tolosa).

La Hoz del Cabriel, está formada al igual que la del Júcar por farallones de roca poco erosionable, creando otro cañón que tiene su culmen en el paraje de "Los Cuchillos" donde las rocas alcanzan su mayor verticalidad y agudeza. Esta zona del rio Cabriel ha merecido la denominación de Reserva Natural.

La flora de toda la comcarca es de tipo mediterráneo siendo las plantas y árboles más comunes, el romero, el esparto, el chopo, las encinas, nogales, pinos piñoneros, sabinas, almendros, etc.

Entre la fauna merece la pena destacar al jabalí, el lince, la liebre, el conejo, perdices, mochuelos, buhos, lechuzas,  cuervos, urracas, cernícalos, torzaces, abubillas, gavilanes,etc.

Atendiendo a sus dos vertientes, hay dos itinerarios de especial importancia siguiendo el curso de los ríos: el Valle de Cabriel y la Hoz del Júcar.

Valle del Cabriel

La ribera del Cabriel, uno de los ríos más cristalinos de Europa, constituye la ruta ideal para los amantes de la naturaleza. Rodeado de bosques y parajes totalmente vírgenes de notable interés ecológico, sus nacimientos de aguas termales fueron, al parecer, origen de asentamientos primitivos, así lo demuestran los restos de pinturas rupestres de sus márgenes. 
De este a oeste, partiendo de las Casas del Río, donde se encuentra una noria del s. XVII, hoy restaurada y en funcionamiento, llegamos a Cilanco, aldea que conserva muestras típicas de la arquitectura tradicional como uno de los antiguos lavaderos y un cuidado sistema de distribución de aguas para el riego de sus múltiples huertas. 
En Villatoya resulta imprescindible la visita al Balneario de la Concepción, data de 1848 y sus aguas termales tienen excelentes propiedades medicinales.

Apenas unos kilómetros más llegamos a la antigua central de El Retorno. Siguiendo el curso del río encontramos La Terrera, paraje dotado de instalaciones que funcionan como Aula de Naturaleza. Unos metros más arriba, el Balcón del Ensueño, un mirador que nos muestra toda la belleza del valle que surca este hermoso río. 

Cabriel. Casas Ibáñez Cabriel. Villamalea Molino de agua. Casas de Río

Después el camino nos lleva a Tamayo, allí conviene echar un vistazo a los restos de una calzada y un puente romanos. 
Cabriel arriba, otro de los buenos lugares para darse un buen baño es el paraje denominado La Rueda. Muy pronto se llega al Molino de los Batanes y seguidamente a Los Cárceles, aldea todavía habitada que dispone de una buena zona de recreo donde disfrutar del paisaje, teniendo como fondo uno de los puentes más espectaculares sobre el Cabriel de la inacabada línea de ferrocarril Baeza-Utiel. 
El río continúa, aunque sus mejores parajes en La Manchuela ya han quedado atrás. Sin embargo las posibilidades turísticas no se agotan. Como alternativa próxima al Valle del Cabriel, puede disfrutar de la comodidad de un hotel y conocer la cultura y gastronomía de pueblos cercanos al río. Tal es el caso de los pueblos que componen el denominado Rincón de Ves, equidistantes del Júcar y el Cabriel: Casas de Ves, con un excelente retablo churrigueresco en la iglesia de Santa Quiteria, obra barroca (s.XVII-XVIII) y el Ayuntamiento (s. XVIII) hoy restaurado, así como las Salinas del Cuco, de propiedades curativas, Balsa de Ves, también con una parroquia barroca del s. XVIII y Villa de Ves, ya mencionada en el itinerario  de la Hoz de Júcar. 
      Siguiendo la carretera en dirección a Casas Ibáñez, llegamos a Alborea, del árabe "AL-BURAYAT" (La Torrecilla), cuyo origen proviene de una torre del s. VIII que fue construida para vigilar la calzada romano-árabe de Chinchilla a Requena, restos que se conservan cerca de la población, así como de la torre, situada junto a la iglesia de la Natividad (s. XVI). 

Alborea. Iglesia
La Terrera. Casas Ibáñez Tollo de la Tortuga. Villamalea

En Casas Ibáñez, centro comarcal y de servicios, cuna de Bonifacio Sotos, uno de los creadores del Esperanto, merece la pena visitar la Parroquia de San Juan Bautista (s. XVI), obra barroca en la que destaca la Capilla de los Ochando de estilo rococó, así como una importante talla de marfil del s. XVII. Además hay que reseñar la ermita de la Virgen de la Cabeza, obra sencilla y rodeada del parque, situada en las afueras de la población, donde el último domingo de abril el pueblo celebra de forma multitudinaria la romería de su patrona. 
      En dirección a Cuenca, encontramos Villamalea, que cuenta como obras más importantes la iglesia barroca de la Anunciación y la ermita de la Concepción del mismo período, con artesonado y coloristas pinturas murales. 
      Finalmente, ya en la provincia de Cuenca, El Herrumblar, el último pueblo de la comarca cercano al Cabriel, cuya tradición mas destacada se celebra el Domingo de Resurrección. Según ésta, los "quintos" construyen un chozo de flores para guardar al Niño hasta la procesión de la mañana siguiente. Como lugar de interés natural destaca el paraje de Mortanchinos. 

Hoz del Júcar

En el Júcar, el recorrido va desde Motilleja hasta Villa de Ves, en él se combinan los muchos atractivos del paisaje con el interés histórico de la zona, constituyendo una ruta particularmente recomendable. 
      Partiendo del paraje de "Cuasiermas" en Motilleja, zona especial para el baño y la acampada, es conveniente visitar el altar de estilo herreriano de su iglesia, que data de 1756. 
      Si es aficionado a la pesca, puede disfrutar de este deporte en Valdeganga. 
      Siguiendo el curso de la carretera, que discurre paralela al río, llamarán su atención las pequeñas aldeas de casas-cueva excavadas en la roca, arquitectura característica en los pueblos de la ribera del Júcar. 

Alatoz. Iglesia Alcalá del Júcar. Castillo Alcalá del Júcar. Iglesia Carcelén. Castillo

      En pocos minutos llegamos a Jorquera, antigua "Xurquera", capital administrativa y señorial de este estado y dependiente del Señorío de Villena, villa medieval de interés cultural que se alza a orillas del Júcar, bordeada de murallas almohades (s. XII). Entre sus muchos atractivos destaca la Parroquia de Santa María de la Asunción, de estilo gótico-renacentista, con lienzos de gran interés y una Cruz Procesional de plata del s. XVI en su interior. La Casa del Corregidor, de 1727, con labras heráldicas, la llamada Torre de Doña Blanca, construida para defender el acceso de la villa, y las rejas del Ayuntamiento que datan del s. XVIII. En buena parte de la población predomina todavía la arquitectura medieval y existen numerosas casas blasonadas. Como hallazgo arqueológico de importancia destacan las tumbas del s. VI encontradas en las proximidades de la población. 
      Algunos miradores, construidos al efecto, nos permiten disfrutar de excelentes vistas panorámicas, desde allí se divisa todo el esplendor de la villa fortificada. 
      Merece la pena visitar Jorquera y las pedanías de la ribera del Júcar en el mes de Mayo. El día 22 de este mes se celebra la Romería de la Virgen de Cubas, con alardes de Moros y Cristianos, fiesta de gran interés turístico y cultural. 
      Sin dejar el curso del río llegamos a La Recueja, pequeño y tranquilo pueblo, donde el paisaje y la posibilidad de acampar son los mejores motivos para visitarlo. 
      La llegada a Alcalá del Júcar puede ser todo un acontecimiento, es, sin lugar a dudas, uno de los pueblos más espectaculares y pintorescos de toda La Manchuela, con sus casas escalonadas en una ladera hasta la cima donde se alza el castillo árabe, que da nombre al lugar ("AL-KALA": el castillo) y abrazado por la hoz de este río. 
      Declarado conjunto histórico artístico, Alcalá del Júcar fue antiguamente aduana del Camino Real de Castilla a Levante. Hoy, sus empinadas calles, abocadas hacia el río, tienen un singular atractivo turístico que seduce al primer golpe de vista. Un atractivo al que se unen particularmente alguna de sus cuevas que atraviesan la montaña sobre la que se asienta la Hoz de Júcar, y que se encuentran abiertas al público. Concretamente, muy cerca de Alcalá de Júcar, en una de sus paredes verticales de la hoz, se halla la Cueva de Garadén, fortificada por los árabes y célebre por su función de vigía en el Camino Real citado. De igual modo, merece visitarse la plaza de toros, única por su forma irregular y por la creencia de que en su origen pudo ser una lucerna paleo cristiana. Para disfrutar de unas excelentes vistas, tanto del pueblo como de la hoz, conviene situarse en los miradores existentes en los caminos que se dirigen a los pueblos aledaños como las Casas del Cerro o las Eras de Alcalá. 
      Como obras arquitectónicas de interés destacan en Alcalá del Júcar, la parroquia de San Andrés (s. XVI al XVIII) con pórtico de entrada neoclásico, un puente sobre el Júcar de origen romano y reconstruido en el siglo XVIII, el castillo de origen árabe, aunque reformado en época cristiana, y la Ermita de San Lorenzo (s. XVIII). 
      Continuando la ruta trazada junto al Júcar, llegamos a Tolosa. De aquí en adelante el paisaje se hace cada vez más agreste, el cauce se estrecha y se convierte en "cañones" de una belleza extraordinaria. Llegados a este punto los itinerarios posibles se multiplican. Como recomendación pueden valer parajes como Las Rochas, el Tranco del Lobo y El Molinar. Estos dos últimos albergan los poblados de las dos primeras centrales que construyó Hidroeléctrica. 
      Finalmente, como último pueblo en nuestro recorrido, se encuentra Villa de Ves, antigua capital del Señorío de Ves y viejo albergue del Alcalde Corregidor, nombrado villazgo de las manos de Alfonso X. Hoy es un pueblo semiabandonado. Sin embargo revive todo su esplendor el 14 de Septiembre, día en que se celebra la romería en honor al Cristo de la Vida, guardado celosamente en el santuario homónimo del s. XVI. En él pueden contemplarse hermosas bóvedas góticas tardías, así como tres retablos, dos renacentistas y uno barroco, todos ellos de gran interés. También en este santuario y a través de una trampilla abierta en el suelo, se desciende a unas profundas criptas con algunas momias. 
      Concluida la ruta de la Hoz del Júcar, la visita de algunos pueblos del llano representan una alternativa para cambiar de paisaje y contemplar estupendas panorámicas desde la planicie. Así dejando la Hoz del Júcar a su paso por Jorquera y tomando la carretera que conduce a Casas de Juan Núñez, es obligado hacer un alto en el camino para asomarse a los miradores mencionados anteriormente. Una vez llegados al pueblo merece la pena pasear por el barrio de casas-cueva. 
      Pozo Lorente, por sus cotos de caza con abundantes especies, ofrece a todos los aficionados a este deporte un notable interés cinegético. 
      De Villavaliente podemos destacar las ruinas de un poblado ibérico denominado "Valenbonga", ubicado en el paraje denominado El Tesorillo. 

Jorquera. Murallas Almohades Jorquera La Recueja
Villa de Ves. Santuario

      Haremos un alto en Alatoz para visitar su iglesia dieciochesca de San Juan Bautista, declarada de interés cultural, con retablo neoclásico, con dos imágenes, un Nazareno y la Dolorosa, de especial belleza. Los alrededores de este pueblo serán motivo y excusa para detenerse y realizar alguna excursión a pie. 
      Por último, Carcelén es uno de los pueblos del llano más interesantes. Destaca especialmente el castillo fortaleza, del que se tiene escasa información, sabiendo únicamente que fue antigua mansión señorial y que está fechado hacia el s. XV. La iglesia de San Andrés Apóstol y la ermita barroca del Cristo de las Eras, albergan en su interior tallas de gran valor artístico, valgan como ejemplo un Crucificado del s. XVI y una talla de Salzillo. 
      En el ámbito festivo y tradicional, la celebración de la noche de "Los Montones" es visita obligada para cualquier curioso. Se celebra en el mes de Agosto y da comienzo a la fiestas mayores de Carcelén. Consiste en una desesperada carrera de antorchas a través del monte que culmina con una gran hoguera en honor al Cristo. Los orígenes ancestrales de esta fiesta nos remiten a la persecución y quema de brujas. 
 

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